¡Amigos, estamos de nuevo aquí para una plática profunda! Hoy nos adentraremos en un tema fascinante y a menudo malentendido: la Séptima Esfera Sumergida o de Saturno. Ciertamente, no estamos hablando de «condenación eterna» sin fin. En el gnosticismo, todo castigo, por grave que sea, tiene un límite, más allá del cual siempre aguarda la felicidad.

Nuestra comprensión difiere radicalmente de la ortodoxia clerical. Los procesos involutivos de la vida, que se realizan en las Infradimensiones Sumergidas bajo la corteza geológica de nuestro mundo, concluyen con la Muerte Segunda. Después de esto, la Esencia es liberada y su pureza prístina restaurada, permitiendo nuevos procesos completamente evolutivos. Así, nuestra oposición al dogma de una condenación absolutamente eterna es patente. Es crucial comprender que toda culpa, por grave que sea, posee un equivalente matemático exacto expiatorio; la Divinidad jamás cobraría más de lo debido, pues no sería justa.

Símbolo del Séptimo Círculo Dantesco y la Séptima Esfera de Saturno.

El Séptimo Círculo Dantesco: Un Símbolo Profundo

Si leemos con atención La Divina Comedia de Dante, encontraremos al Séptimo Círculo convertido en un océano de sangre y fuego. Permítannos aclarar que este punto de vista es completamente alegórico. Se refiere al color rojizo y sanguinolento que prevalece en la Séptima Esfera de Saturno, caracterizando la pasión animal violenta. Este color, infrarrojo y debajo de nuestro espectro solar, es propio de las infradimensiones de la Naturaleza.

Quien ingresa a esta región lleva en su aura ese abominable color sangre, que lo hace afín con esta zona sumergida. Es la morada de los violentos contra la naturaleza, contra el arte, contra Dios, contra sí mismos, o contra los bienes ajenos. Al moverme con el Cuerpo Astral por esta espantosa zona, pude evidenciar la violencia que ahí reina, con destrozos y golpes por doquier.

Violencia Contra Natura: La Profanación de la Energía Creadora

Gráfico mostrando la densidad material y las 672 leyes de Saturno.

La violencia contra natura abarca la profanación de los órganos sexuales y la imposición de la cópula, ya sea entre parejas, por auto-obligación o en casos de violación. También se extiende a prácticas como la masturbación, la cópula durante la menstruación o el embarazo, o la realización excesiva de técnicas como el Vajroli Mudra sin las condiciones armónicas adecuadas. También incluye la adulteración de la naturaleza a través de injertos forzados, la inseminación artificial de animales o la castración. Incluso, la negación del sexo opuesto, como en la esfera de Lilith, se considera una forma de violencia contra natura.

P- Maestro, ¿Homosexuales y Lesbianas cometen Violencia contra Natura?

R- Estimado señor, es urgente comprender que homosexuales y lesbianas se sumergen inevitablemente en el Séptimo Círculo Dantesco de Saturno, precisamente por el delito de Violencia contra Natura. Son el resultado de una degeneración profunda en vidas precedentes, una consecuencia kármica fatal. Son semillas que no germinan.

Si un degenerado del infra-sexo se arrepintiera de verdad, debe demostrarlo con hechos: casarse con una persona del sexo opuesto y emprender el camino de la auténtica regeneración sexual. Clamar y orar es correcto, pero deben mostrar su arrepentimiento con obras. Sin embargo, es muy difícil que estas personas tengan ya el anhelo genuino de superación; son casos perdidos, abortos de la Naturaleza. Algunos, peor aún, han hecho de su delito una mística disfrazada de santidad, siendo los más peligrosos.

Violencia Contra Dios: La Negación de lo Espiritual

La Violencia contra la Divinidad se manifiesta cuando desobedecemos órdenes superiores, atentamos contra nuestra propia vida o blasfemamos iracundos. También se halla en el autosuficiente que sonríe escépticamente ante asuntos espirituales, o en los «bribones del intelecto» que niegan toda posibilidad espiritual al ser humano, creyendo monopolizar el saber universal.

Un ejemplo contundente lo encontramos en el Marxismo-Leninismo, una pseudo-sabiduría que ha despojado a la humanidad de sus valores espirituales. La Venerable Gran Logia Blanca ha calificado al Marxismo-Leninismo como auténtica y legítima Magia Negra. Aquellos que han visto el Camino Secreto a la Liberación Final no podrían militar en las filas de la Mano Izquierda sin caer, por tal motivo, en el delito de Violencia contra Dios, conduciéndose inevitablemente al Séptimo Círculo Dantesco.

El Fraude y sus Múltiples Rostros

El fraude, simbolizado por Dante como un monstruo de rostro justo y cuerpo de víbora venenosa, no se limita a lo económico. Existe fraude en quien forma un círculo esotérico y lo abandona, o quien lo pervierte con delitos como seducir, adulterar o explotar a los hermanos. También en quien promete matrimonio y no cumple, o en padres que fallan a sus hijos.

Todas estas formas de engaño son Violencia contra el Padre, disfrazadas tras un rostro venerable. Desde vendedores de lotería que defraudan esperanzas, hasta individuos que piden prestado y no devuelven. El fraude es una violación de la confianza y de la ley divina.

Alegoría de las consecuencias de la Violencia contra Natura en Saturno.

La Densidad de la Séptima Esfera de Saturno

La Séptima Esfera Sumergida o de Saturno posee una densidad material asombrosa: cada átomo en esta región contiene 672 átomos del Absoluto. Este tipo de átomos es extremadamente pesado, haciendo que la región sea grosera y dolorosa. Con 672 leyes gobernando esta tenebrosa zona, la vida se torna insoportable, difícil y espantosamente violenta. Aunque las llamas solo se perciben por sus efectos, la atmósfera infrahumana está impregnada del color sanguinolento de la violencia.

Es crucial comprender que los habitantes de esta región cavernaria nunca se ven a sí mismos como «malos». Suponen que marchan por el camino de la rectitud y la justicia. Incluso si saben que son «demonios», se consuelan pensando que todos los seres humanos lo son. Si se les increpara por sus delitos, se sentirían ofendidos y reaccionarían con violencia, lo cual demuestra la profundidad de su autoengaño.