Estimados amigos, al finalizar estas pláticas, es crucial poner énfasis en algo fundamental: la necesidad de experimentar en forma directa todo lo que hemos compartido. La Experiencia Directa de lo real no es solo un concepto bonito, sino el pilar de una comprensión creadora y genuina. Ha llegado el momento de entender que poseemos un factor psicológico definitivo, nuestra Esencia, a través del cual es posible verificar cada palabra dicha. En esta Esencia, en nuestra propia Conciencia, residen la sabiduría y los datos esenciales para nuestra regeneración y auto-realización íntima.
El Poder de la Conciencia Despierta
Imaginen por un momento: si la base de toda nuestra organización psíquica guarda los principios de la regeneración, ¿qué es lo primero que debemos hacer? ¡Liberar esa Esencia! Lamentablemente, a menudo se encuentra aprisionada por una “segunda naturaleza” de tipo… bueno, digamos, no muy celestial. Cuando la Esencia se libera, despierta radicalmente, abriendo un abanico de ventajas increíbles. La primera, y quizás la más valiosa, es la capacidad de orientarnos sabiamente en el camino de la vida, guiándonos hacia la liberación final.
La segunda gran ventaja es que nos conduce directamente a la verificación total de todo lo que discutimos. ¿Iluminación? ¿Vivencia luminosa? ¿Confirmación práctica? ¡Sí! Eso es precisamente el modo de operación de nuestra Esencia cuando está “desembotellada” y consciente. Para lograrlo, la aniquilación completa de esos “elementos indeseables” que conforman nuestro «Mí Mismo» es, sin lugar a dudas, impostergable. ¡Necesitamos aprender a dirigir nuestra psique voluntariamente, dejar de ser esclavos y convertirnos en amos de nosotros mismos!
Desafíos de la Inconsciencia Diaria: Anécdotas Reales
Conforme vamos eliminando esos elementos indeseables, la Conciencia va despertando. Pero seamos honestos, ¿hemos sido realmente gente seria hasta ahora? Quizás hemos sido como un simple leño a merced de las olas. Necesitamos serios, y esto implica una “Auto-Vigilancia” espantosa, de instante en instante. Cuando nos relacionamos con los demás, nuestros defectos ocultos suelen asomarse espontáneamente. Si estamos alertas, los descubrimos. Y cada auto-descubrimiento es también una auto-revelación. Un defecto descubierto debe ser analizado, estudiado y comprendido a fondo mediante la meditación interior. Luego, solo entonces, podemos suplicar a nuestra Divina Madre Cósmica que lo disuelva.
Permítanme compartir algo insólito. Hace años, en un mercado de la Colonia Federal, mi esposa Litelantes y yo fuimos sacudidos por una explosión de dinamita. Ella, horrorizada, quiso regresar a casa. Mi respuesta fue un rotundo no, pues sabía que una segunda explosión era inminente. Bomberos, aquellos mártires servidores, se precipitaron al lugar. Mis palabras fueron claras: «De todos estos bomberos… no se salvará ninguno; morirán». Minutos después, una segunda explosión estremeció la Ciudad de México, y ninguno de ellos sobrevivió. Fue asombroso el grado de inconsciencia en el que se encontraban. Si hubieran estado «despiertos», jamás habrían perecido. Yo mismo, si no hubiera estado consciente, habría muerto con cientos de personas en el lugar donde debía tomar mi autobús. Esas víctimas, lamentablemente, murieron por curiosidad, por acudir al espectáculo con la conciencia dormida. ¡He ahí la ventaja de estar despiertos!
La Atención Dividida: Tu Brújula Hacia la Realidad Objetiva
Entonces, ¿cómo empezamos a despertar? Es impostergable dividir nuestra atención en tres partes, siempre, en cada momento:
- SUJETO: No olvidarnos de nosotros mismos, auto-vigilarnos en cada segundo. Esto implica estar alerta a nuestros pensamientos, gestos, emociones, palabras.
- OBJETO: Observar minuciosamente todo lo que llega a nuestra mente a través de los sentidos. ¡Pero ojo! Nunca identificarnos con las cosas, porque ahí es donde caemos en la fascinación y el sueño de la Conciencia.
- LUGAR: Observar nuestro entorno diario como si fuera algo nuevo. Preguntarnos: ¿Por qué he llegado a este lugar? ¿A esta oficina, a este mercado?
Este ejercicio de división de la atención, que practicaba instintivamente desde adolescente, es clave para el auto-descubrimiento y el Despertar de la Conciencia. Un ejemplo: una noche, estando en un despacho de abogado, vi dos mariposas de vidrio ¡con vida propia! Al aplicar la atención dividida (no olvidarme de mí, no identificarme con ellas, observar el lugar), me di cuenta: «Esto no es físico, ¡es astral!». Y al comprobar que estaba fuera de mi cuerpo, comprendí que estaba viviendo una auténtica Experiencia Directa. Lamentablemente, la dama allí presente tenía la conciencia dormida y no pudo entender.
La diferencia entre proyecciones mentales (subjetivas, producto de nuestra mente dormida) y experiencias reales (objetivas, fruto de una conciencia despierta) es abismal. Mientras la mente proyecta y se identifica en el primer caso, en el segundo, se agota el proceso del pensar, la mente está abierta a lo nuevo, recibiendo sin fascinación. No es posible que un «profano» con la conciencia dormida comprenda estas diferencias, porque la máquina humanoide cree firmemente que está despierta. Dejar de ser máquinas, disolver esos «Agregados Psíquicos» que nos controlan, nos permite convertirnos en seres humanos responsables, conscientes y verdaderos. El ejercicio de la atención dividida y la disolución del Ego van de la mano; uno es el cómo, el otro, el porqué, para que la Experiencia Directa de las grandes realidades sea posible.