¿Alguna vez te has preguntado qué misterios ocultan los símbolos más antiguos de la humanidad? Hoy nos adentramos en uno particularmente fascinante: la Lanza Esotérica. No hablamos solo de un arma, sino de un objeto cargado de un simbolismo tan profundo que abarca desde la legendaria Pica bendita del Santo Grial hasta la pagana Asta de los Pactos Mágicos de Wotan. Sí, increíblemente, ¡es la misma Pica sagrada! Acompáñanos a desvelar por qué este instrumento ha sido tenido por sagrado en todas las culturas desde la noche de los tiempos, ya sea por su carácter fálico y su representación del poder sexual viril, o por ser el arma arcaica que el hombre primitivo concibió al amanecer de la vida.
El Simbolismo Ancestral de la Lanza
Desde la antigua Roma, el asta (lance) era mucho más que un mero objeto. ¿Sabías que el ‘Asta Romana’ funcionaba como una especie de balanza de la Justicia, presidiendo importantes transacciones legales y, curiosamente, ¡hasta las bodas entre ciudadanos? Era un símbolo de poder y ley. Las matronas romanas, bajo la tutela de la diosa Juno, eran conocidas como CURETIS, nombre que nos remite a la ciudad de CURES, famosa por sus deidades inefables y sus torreones. Incluso, a los héroes de guerra romanos se les premiaba con una pequeña lanza de hierro, la HASTAPURA, un nombre que nos transporta a la mítica ciudad de Hastinapura, ¡nada menos que un símbolo de la Jerusalem Celestial!
Esta pica ancestral no solo era un emblema de paz cuando se presentaba sin hierro a los valientes soldados, sino que también era un término utilizado por Cicerón para referirse a los argumentos oratorios, y por Calepinus en las subastas, donde la lanza se erigía para iniciar el proceso. Pero su simbolismo va más allá: ¿te imaginas que las mismísimas tablas de la Ley donde Moisés escribió los diez mandamientos no son, en esencia, sino una doble lanza de las Runas? ¡El significado fálico y de poder está en todas partes!
Los Mandamientos Ocultos y el Poder de la Pica Sagrada
En el esoterismo mosaico, la sabiduría no se detiene en los diez mandamientos que todos conocemos. Existen dos preceptos más, íntimamente ligados a los Arcanos XI y XII de la Cábala, que son clave para nuestra transformación. El undécimo, ‘DHARMAN CHARA’ o ‘Haz tu deber’, nos recuerda la responsabilidad de buscar ese camino angosto y difícil hacia la luz. El Arcano XI del Tarot lo ilustra con una bella mujer que, sin esfuerzo aparente, abre las fauces de un león furioso, simbolizando que la fuerza para dominar la adversidad es, esencialmente, espiritual.
Y entrelazado con este, el duodécimo mandamiento, ilustrado por el Arcano XII: ‘¡HAZ QUE TU LUZ BRILLE!’. Pero, ¿cómo lograr que esa luz, que es nuestra esencia embotellada entre el ‘Yo’, resplandezca? Solo es posible mediante la aniquilación budista, disolviendo el Ego. Necesitamos morir de instante en instante, de momento en momento. Solo con la muerte del Ego adviene lo nuevo, un proceso de interiorización gradual donde la conciencia se despoja de sus inútiles vestimentas, tal como la diosa Ishtar en su simbólico descenso, hasta quedar desnuda ante la gran Realidad de la vida libre en movimiento.
La Lanza Esotérica como Herramienta de Transformación
El simbolismo de la lanza, el sexo, el falo, juega un papel crucial en incontables leyendas orientales como un instrumento de salvación y liberación. Cuando es blandida sabiamente por el alma, permite reducir a polvo cósmico a todas esas entidades cavernarias que, en su conjunto pecaminoso, constituyen nuestro ‘mí mismo’. En la tierra sagrada de los Vedas, Shiva, el Tercer Logos (la Energía Sexual), ha sido profundamente analizado en sus aspectos creativos y destructivos. Es evidente que los aspectos subjetivos, sexuales, cristalizan fatalmente en esas múltiples entidades que los egipcios llamaban SETH, el Ego.
Nuestras glándulas endocrinas sexuales poseen un poder generativo normal, pero el Señor Shiva posee un poder objetivo creador cuando trabaja formando el ‘Traje de Bodas del alma’, el TO SOMA HELIAKON, el cuerpo de oro del hombre solar. Esta energía sexual es increíblemente explosiva y maravillosa. Aquel que sabe usar el ‘arma de Eros’ (nuestra lanza esotérica interior), puede pulverizar el Yo Pluralizado.
¿Sabías que orar es conversar con Dios y se puede aprender a orar incluso durante el coito? En esos instantes de dicha suprema, pide y se te dará. Aquel que pone corazón en la súplica y ruega a su Madre Divina Kundalini que empuñe el arma de Eros, ¡obtendrá los mejores resultados! Ella le ayudará a destruir el Ego. Pero ojo, este es un proceso largo, paciente y muy delicado. Querer eliminar todos los defectos psicológicos a la vez es como intentar cazar diez liebres simultáneamente: no cazarás ninguna. Dentro de nosotros existen millares de defectos, con muchas raíces y facetas ocultas. Cada uno tiene una forma animalesca, y dentro de estas criaturas sumergidas, nuestra Esencia, nuestra Consciencia, está atrapada. Para eliminarlos, primero debemos comprenderlos íntegramente. Si estás seguro de haber comprendido, suplica, y retírate del coito sin eyacular el semen.
El Camino hacia la Iluminación y la Lanza Interior
Haciendo una síntesis trascendental de largos y arduos trabajos, te diremos el camino: Primero, hay que liberar la Esencia para que la luz brille en nosotros. Luego, fusionarla con ‘ATMAN’ (El Ser) para liberarnos de la mente. Más tarde, entregársela al ‘Anciano de los Días’ (El Padre que está en secreto, la Mónada) para convertirnos en Maestros resucitados, perfectos. Y por último, absorberla definitivamente en ISHVARA, el LOGOS, la primera emanación del supremo PARABRAHMAN, ese gran Océano del Espíritu Universal de Vida.
Concluyamos con un relato personal del autor. Hace mucho tiempo, antes de reducir el Ego a polvo cósmico, hice una formidable invocación mágica a un Gran Maestro. El ambiente se saturó de armonía, y el profeta vino. Se manifestó en una figura simbólica que pude ver, oír, tocar y palpar. De la cintura hacia arriba, resplandecía gloriosamente: frente alta, cabellos blancos, nariz recta, ojos penetrantes, barba preciosa. ¡Imagina la majestuosidad! Pero, de la cintura hacia abajo, vi algo insólito: horripilantes formas bestiales, errores, demonios rojos, Yoes-Diablos, dentro de los cuales estaba embotellada la conciencia. Pedí iluminación, y el Maestro, poniendo su diestra sobre mi cabeza, me dijo: ‘¡Llámame cada vez que me necesitéis y yo te daré la iluminación!’ Luego me bendijo y se marchó. Con infinita alegría, lo comprendí todo. Solo eliminando a lanzadas esas criaturas animalescas que todos llevamos dentro, y entre las cuales duerme la conciencia, ¡advendrá la iluminación!