Desde tiempos inmemoriales, el descenso a la Novena Esfera —ese ámbito de la energía sexual— ha sido la prueba cúspide para los grandes Hierofantes de la historia. Maestros como Hermes, Buddha o Jesús, se enfrentaron a este desafío formidable. ¿Y por qué era tan crucial? Porque en ese descenso se encuentra el secreto para despertar el Fuego Sagrado Kundalini, esa fuerza creadora que aguarda dormida en nuestro interior.
Desentrañando el Misterio de la Novena Esfera
El círculo perfecto con un punto en el centro, un símbolo antiquísimo, representa la esencia misma de la vida y la consciencia cósmica. Es, sin duda, un emblema sexual que encarna los principios masculino y femenino de la Novena Esfera. Aquí, la fuerza activa de irradiación y penetración se fusiona armoniosamente con la pasiva de recepción y absorción.
La serpiente bíblica, a menudo malinterpretada, simboliza al Logos Creador, la misma fuerza sexual en su estado latente. Esta serpiente ígnea, nuestros mágicos poderes, descansa enroscada tres veces y media en el chakra Muladhara, en la base de nuestra columna. Para despertarla, el camino es el Sahaja Maithuna, la magia sexual, que no es lo que muchos imaginan.
La Clave Oculta del “Vaso de Hermes”
El gran secreto, compartido en diversas obras del maestro Samael Aun Weor, es contundente: jamás derramar el “Vaso de Hermes”, el Ens-Seminis, durante el acto sexual. En esta sustancia, que la humanidad fornicaria desperdicia, reside en estado latente todo el “Ens Virtutis” del fuego. La conexión LINGAM-YONI (falo-útero) debe vivirse sin eyaculación. Imagina que el Mantram I. A. O., entonado en esos instantes sagrados, es la llave que enciende esta energía dormida.
La transmutación sexual del Ens-Seminis en energía creadora no es una fantasía, sino un axioma de la sabiduría hermética. Civilizaciones antiguas como Egipto, México, Grecia e India, ya estudiaban la bipolarización de esta energía cósmica en el organismo humano. Es fascinante pensar cómo esta sabiduría se ha mantenido viva a través de los siglos, invitándonos a un conocimiento profundo.
El Caduceo de Mercurio y el Ascenso del Fuego Sagrado
El ascenso milagroso de la energía seminal hasta el cerebro se realiza gracias a un par de cordones nerviosos que, en forma de ocho, serpentean a ambos lados de la espina dorsal. ¡Ah, el famoso Caduceo de Mercurio! No esperes encontrar estos “hilos” con un bisturí, pues son de naturaleza etérica, tetradimensional. Son los “dos testigos” del Apocalipsis, las dos olivas que sostienen la luz.
En el país sagrado de los Vedas, se les conoce como Ida y Pingalá. Ida, de naturaleza lunar, se relaciona con la fosa nasal izquierda y tiene sus raíces en el testículo derecho (¡sí, a veces la naturaleza nos sorprende con sus polaridades!). Pingalá, solar, se conecta con la fosa nasal derecha y el testículo izquierdo. En las mujeres, estos dos “testigos” parten armoniosamente de los ovarios, invirtiendo el orden. Este equilibrio es vital para el despertar de la Kundalini.
Kundalini vs. Kundartiguador: La Doble Vía
Cuando los átomos solares y lunares del sistema seminal hacen contacto en el Triveni, cerca del hueso coxígeo, se produce una inducción eléctrica que despierta una tercera fuerza mágica: la Kundalini, el fuego místico del Arhat Gnóstico. Este fuego sagrado es nuestra herramienta para reducir a polvo cósmico al ego animal. En personas comunes, el orificio inferior del canal medular está cerrado, pero los vapores seminales lo abren para que la serpiente sagrada ascienda.
El ascenso de la Kundalini es un proceso lento y está ligado a los méritos del corazón, no es algo mecánico. ¡Solo el amor auténtico entre esposo y esposa puede despertarla! Es una verdad que muchos pseudo-esoteristas ignoran, confundiendo la Kundalini con el abominable órgano Kundartiguador. Este último es lo opuesto: una fuerza fohática ciega que se proyecta hacia abajo, creando la “cola de Satán” y fortaleciendo nuestros “yoes” defectuosos.
Practicar Tantrismo Negro (con eyaculación) o traicionar al Gurú es activar el Kundartiguador, abriendo las “siete puertas del bajo vientre” y transformándonos en demonios. El verdadero Fuego Sagrado Kundalini es “Dios-Madre”, la díada mística que disuelve lo abominable. La palabra misma, KUNDA-LINI, significa “Fin del abominable órgano Kundartiguador”. La invitación está hecha: a trabajar en la fragua encendida de Vulcano para lograr un despertar genuino.
Este camino de la transmutación sexual y el ascenso del Fuego Sagrado Kundalini no es solo para unos pocos elegidos; es una oportunidad para que cada buscador sincero emprenda el sendero de la autoconciencia y la liberación. Te invitamos a explorar más sobre estas enseñanzas en nuestro sitio web gnosisishmesch.com y descubrir cómo puedes iniciar tu propio viaje hacia el florecimiento áureo.