¿Alguna vez te has preguntado si hay algo más allá de lo que nos dice la ciencia materialista? Muchos se burlan de conceptos antiguos como El Totemismo, sin siquiera molestarse en comprender la profunda sabiduría que encierra. Nosotros, desde la perspectiva gnóstica, sabemos que El Totemismo no es una simple superstición, sino una doctrina formidable que se apoya en los principios básicos del ocultismo y un entendimiento muy particular de la vida.
El Profundo Entendimiento del Totemismo
Los practicantes del Totemismo, en su esencia, tienen un conocimiento intrínseco de la Ley de Reencarnación y de cómo todas las especies vivientes evolucionan. Para ellos, el Karma no es un concepto abstracto, sino la ineludible Ley de Causa y Efecto que rige todo lo que existe. Los grandes Iniciados Totemistas, a través de sus capacidades clarividentes, han indagado en la esencia íntima de todo lo creado. Sus principios doctrinales no son fruto de la fe ciega, sino de una profunda investigación científica, lejos del limitado marco del materialismo.
La Fascinante Evolución de los Elementales
Desde la perspectiva del Totemismo, cada átomo mineral es más que una simple partícula; es el cuerpo físico de un Elemental inteligente. ¿Increíble, verdad? Este Elemental mineral no se queda ahí, sino que evoluciona para convertirse en el alma de una planta. Estos Elementales vegetales son las almas de la naturaleza que, según Paracelso, pueden ser manipuladas para curaciones, ¡e incluso para provocar tempestades! Al tener el Kundalini desarrollado (pues nunca fornicaron), poseen un poder asombroso.
Pero la cadena no termina. Estos Elementales vegetales siguen evolucionando hasta convertirse en Elementales animales. Los grandes Magos conocen la Magia Elemental animal y, con su ayuda, pueden realizar auténticas maravillas. Y, cuando estos Elementales animales alcanzan un alto grado de evolución, ¿adivina qué? Se transforman en seres humanos. Sí, todo Elemental animal bien avanzado se reencarna en un cuerpo humano.
Karma, Involución y el Ciclo de la Vida
Los sacerdotes Totemistas advierten con gran sabiduría que si un ser humano actúa mal, puede involucionar, retrocediendo hasta un estado animal. Esto no es una fantasía; es una cruda realidad donde la perversidad puede llevar a la reencarnación en un animal, a menudo en el Plano Astral, o incluso en cuerpos de animales feroces. Es un recordatorio poderoso de la Ley del Karma que el Totemismo comprende tan bien.
Pero no todo es involución. También existen casos maravillosos donde el alma purísima de un santo se reencarna en un animal para ayudar a esa especie y elevarla a un nivel superior de Conciencia. Esto demuestra que los principios de El Totemismo son exactos y abarcan un ciclo de vida mucho más vasto de lo que comúnmente imaginamos.
El Tótem y sus Manifestaciones en Culturas
En las tribus donde el Totemismo prevalece, se venera un Elemental específico (vegetal o mineral) debido a la experiencia directa con él, a menudo porque ha brindado servicios importantes a la comunidad. Si el tótem es un árbol, se tallan figuras humanas en su tronco. Aquí encontramos la explicación a esos mitos y fábulas ancestrales de seres mitad hombre, mitad animal, como centauros o minotauros. Estas imágenes, tan extrañas para algunos, son verdaderos cofres de sabiduría que el materialismo superficial no logra descifrar.
La influencia del Totemismo es global y atemporal. Las huellas de esta antigua sabiduría se encuentran en todos los cultos religiosos: los hindúes veneran a la vaca, los caldeos a la oveja, los egipcios al buey, los incas a la llama, y los cristianos gnósticos primitivos reverenciaban al cordero, al pez y a la paloma blanca. Siempre ha existido esta reverencia hacia ciertos Elementales, criaturas consideradas omnipotentes por no haberse apartado del Edén.
Regresando al Edén con el Totemismo
Los Elementales vegetales, por ejemplo, son verdaderos ángeles que operan en el plano etérico para toda la humanidad. Se reproducen a través de la Magia Sexual, una cópula sagrada donde la semilla pasa a la matriz sin derramar el semen. Este es un punto crucial: cuando el ser humano aprende a reproducirse sin derramar el semen, ¡penetra en el Edén! Allí es donde se conoce a las criaturas Elementales del tótem, seres de una inocencia pura.
Más allá de los animales, el Elemental vegetal es aún más puro y bello, reproduciéndose como los dioses. Y entre los Elementales minerales, ¡también existe el Matrimonio Perfecto! Se aman, se reproducen, tienen su idioma y costumbres, sin jamás gastar el licor seminal. Quien sigue la Senda del Matrimonio Perfecto o logra el desarrollo completo del fuego sagrado (Kundalini) puede visitar el Edén con el Cuerpo Etérico. Este Edén es una región de felicidad azul intenso donde viven aquellos que aprendieron a amar. Es un estado de conciencia que nos reconecta con la esencia más pura del Totemismo y la existencia.
Despertando a los Dioses del Tótem y los Elementales
Los Dioses, lejos de ser invenciones por temor, existen. El cristianismo los venera como Ángeles, Arcángeles, Serafines. Los Griegos los llamaban Dioses del fuego, del aire, etc. Pronto, con el avance de la ciencia y lentes especiales, podremos ver el aura, el Cuerpo Astral, y a los Dioses del astral, desmintiendo todas las afirmaciones materialistas. El ser humano volverá a adorar a estos Dioses inefables que existieron antes del mundo.
Paracelso nos enseñó que necesitamos «enganchar» los Elementales de la Naturaleza al carro de la ciencia para realizar hazañas asombrosas. ¿Te gustaría volar o teletransportarte? Algunos Elementales pueden ayudarte en los viajes astrales. Por ejemplo, el Elemental del árbol conocido como ‘borrachero’ o ‘floripondio’ puede sacar al estudiante gnóstico en Cuerpo Astral. Con fe y amor, y vocalizando la sílaba KAM, podrás pedirle al Elemental que te asista. Es una invitación a conectar con la magia viva de la naturaleza que el Totemismo ha comprendido desde siempre.