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Íncubos y Súcubos: Visitantes Tenebrosos

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Los Médicos Holístico Naturalista Dres., Marcos Santos Álvarez y Aracely Duarte

Mujer perturbada hablando con sacerdote sobre acoso de un íncubo.

¿Alguna vez te has preguntado sobre esos relatos ancestrales de entidades que visitan a las personas en sus momentos más vulnerables? Hoy nos adentraremos en el fascinante y a veces aterrador mundo de los Íncubos y Súcubos. Estas presencias, más que meras leyendas, revelan aspectos profundos de nuestra psique y energía, tal como lo documentaron sabios de antaño. Prepárate para un viaje al misterio que une lo místico con lo psicológico.

Encuentros Inquietantes: Casos Históricos

La historia está repleta de testimonios que desafían nuestra comprensión. El sacerdote Coleti, contemporáneo de Brognoli, nos narra el caso de una mujer devota y de buenas costumbres, acosada durante diez años por un espíritu lascivo. Este ente no solo le susurraba deshonestidades, sino que actuaba como un íncubo mientras ella estaba despierta. A pesar de la constancia del ataque, la mujer se mantuvo firme en su negativa. Fue solo la intervención de un exorcista, con el “Praeceptum leviticum”, lo que finalmente la liberó.

Pero no todos los casos tenían un final tan claro. El sabio Waldemar nos explica que, si la consciencia de un obseso llega a imaginar la violación por el Demonio como un subterfugio, la liberación es posible si las fuerzas morales no están tiranizadas. Sin embargo, si el “YO lascivo” –esa imagen lujuriosa creada por la propia fantasía– se afianza sin resistencia, el individuo puede terminar en una auto-copulación, escindido en dos seres, y generalmente desemboca en una demencia total. ¡Un escenario digno de una pesadilla!

Brognoli mismo intentó en vano liberar a una joven de veinte años en 1643. Al conversar con ella, descubrió que, aunque lo negara, había dado una conformidad indirecta al Demonio. En lugar de buscar refugio en la oración o invocar a la Divinidad, corría a su habitación y se tendía en la cama, facilitando la tarea del maligno. Su indiferencia ante la posibilidad de liberarse mostraba una resistencia inquietante. ¡Vaya dilema!

El Misterio del Súcubo y la Auto-Copulación

Figura etérea demoníaca emergiendo de una persona, representando larvas de lascivia.

Los hombres tampoco estaban exentos de estas perturbadoras visitas. Brognoli fue llevado a un joven comerciante de Bérgamo, de unos veintidós años, que había adelgazado hasta la extenuación. ¿La causa? Un súcubo lo atormentaba. Por meses, al acostarse, se le aparecía el Demonio en la figura de una muchacha bellísima de la que estaba enamorado. Aunque él sabía que no era su amada Teresa, sino un “Trasgo”, tras algunas palabras y abrazos, la llevaba a la cama. La figura finalmente se reveló como un Demonio –uno de sus propios Yoes Diablos– que se unía a él día y noche. Este relato, como bien señala Samael Aun Weor, es una clara manifestación de la auto-copulación con un Yo-Diablo. ¡Una reflexión para pensarlo dos veces antes de dejar volar la imaginación sin control!

Es incuestionable que aquel mancebo, con su ardiente imaginación y espantosa lujuria, había utilizado inconscientemente su facultad ideoplástica para dar forma sutil a su adorada. Así nació un Yo súcubo, un demonio pasionario de cabellos largos e ideas cortas, embotellando una buena parte de su consciencia. Esto nos lleva a cuestionar la verdadera naturaleza de estos Íncubos y Súcubos.

Paracelso y el Origen Imaginario de las Entidades

El renombrado Paracelso, en su obra «De origine morborum invisibilium Lib III», nos ofrece una perspectiva reveladora. Afirma que los íncubos y súcubos no se forman de esperma material, sino de la “sal corrompida” de aquellos que realizan el acto antinatural imaginativo de la masturbación, ya sea en pensamientos o deseos. Es decir, cuando el esperma no proviene de la materia apropiada (el substrato nutricio), no produce nada bueno, sino algo inútil y perjudicial. ¡Una lección de Alquimia interior!

Estos “gérmenes” formados en la imaginación nacen IN AMORE HEREOS, una especie de amor en el que el individuo se imagina a otro para realizar la cópula con la imagen creada en su esfera anímica. Este acto, según Paracelso, resulta en la evacuación de un fluido etéreo inútil, incapaz de generar una criatura, pero sí de traer “larvas” a la existencia. ¡Qué poder tiene nuestra mente!

Mente humana proyectando formas etéreas, según Paracelso sobre el origen de íncubos.

Las Larvas de la Lujuria: Consecuencias Ocultas

Una imaginación descontrolada es la madre de una impudicia exuberante. Proseguir en esta práctica no solo puede llevar a la impotencia en hombres y la esterilidad en mujeres, sino que también consume una considerable parte de nuestra verdadera energía creadora. Los YOES-LARVAS de la lascivia son verdaderos entes pensantes autónomos, dentro de los cuales queda enfrascada un porcentaje significativo de nuestra propia consciencia. Estas “larvas” no son otra cosa que formas de pensamiento cultivadas que deben su existencia y fuerza a una imaginación desnaturalizada. Así, los Íncubos y Súcubos dejan de ser solo figuras de cuentos para convertirse en una advertencia sobre el uso de nuestra energía y fantasía.

Entender estos “visitantes tenebrosos” es una invitación a la reflexión sobre cómo gestionamos nuestra energía sexual y mental. La Gnosis nos enseña que el conocimiento de estos misterios nos permite recuperar el control sobre nuestra vida interior y evitar caer en las trampas de una imaginación desenfrenada. ¡Un camino hacia el florecimiento áureo!