Desde tiempos inmemoriales, la frase bíblica «Creced y Multiplicaos» ha resonado en la conciencia colectiva. Pero, ¿alguna vez te has detenido a pensar en su significado más profundo, ese que va más allá de la simple reproducción física? En la Gnosis, esta instrucción ancestral cobra una dimensión mucho más rica y transformadora, invitándonos a un viaje de desarrollo tanto espiritual como material. Prepárate para descubrir cómo este mandato divino es, en realidad, una hoja de ruta para una vida plena y consciente.
El Verdadero Significado de «Creced y Multiplicaos»
Para entender el corazón de la enseñanza gnóstica, es crucial desdoblar esta frase. La palabra «creced» no se refiere a acumular bienes o fama, sino a la alquimia interna: transmutar y sublimar nuestra energía sexual para un crecimiento espiritual genuino. Es un llamado a elevarnos, a convertir nuestras pasiones en virtudes, y a despertar la conciencia.
Por otro lado, «multiplicaos» sí se refiere a la reproducción humana, pero con una salvedad crucial. La Biblia habla de dos tipos de hijos: los hijos de Dios y los hijos de los hombres. Los primeros son el resultado de la Magia Sexual consciente, sin derrame seminal, donde la energía creadora se usa para gestar vehículos superiores de existencia. Los segundos, los hijos de los hombres, nacen del goce pasional con derrame. En la Gnosis, anhelamos engendrar y educar a los hijos de Dios, luchando por su crecimiento espiritual desde el primer aliento. Así cumplimos el verdadero mandato de Creced y Multiplicaos.
Educación con Ejemplo: Sembrando Conciencia
¿Cómo crees que tus hijos aprenderán mejor? ¿Con un sermón tras otro o viendo tus acciones? La respuesta es clara: los hijos aprenden más con el ejemplo que con el precepto. Si deseamos que nuestros pequeños (y no tan pequeños) crezcan espiritualmente, nosotros, como padres y madres, debemos ser los primeros en preocuparnos por nuestro propio desarrollo interior. No basta con la multiplicación física; el verdadero reto es también «crecer espiritualmente», un camino que se demuestra, no solo se predica.
El Enigma del Pecado: Luz sobre la Fornicación
El gnosticismo nos enseña que nuestro resplandeciente Dragón de Sabiduría posee tres aspectos divinos: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada uno de estos se relaciona con una faceta de nuestra existencia y, por ende, con una forma de pecar.
- Padre: Es la luz y la vida, la verdad. Se peca contra el Padre cuando caemos en la mentira.
- Hijo: Es el agua y la sangre, el amor consciente. Se peca contra el Hijo cuando albergamos odio hacia alguien.
- Espíritu Santo: Es el Fuego Sexual, la Kundalini, la Serpiente Ígnea de nuestros poderes mágicos. ¡Cuidado aquí! Se peca gravemente contra el Espíritu Santo cuando fornicamos, es decir, cuando derramamos el semen.
Comprender esto es vital para quienes buscan un auténtico crecimiento espiritual, pues el fuego sexual es la base de toda creación y transformación.
Instruyendo el Corazón y la Mente
La educación de nuestros hijos debe ser integral y valiente. Desde pequeños, inculquemos la verdad y el amor consciente. ¿Y los Misterios del Sexo? ¡No hay por qué esconderlos! A la edad de catorce años, es vital enseñarles estos secretos sagrados. Sobre el triple pilar de la Verdad, el Amor y la castidad, nuestros hijos podrán crecer espiritualmente de forma sólida y equilibrada. Quien les oriente así, habrá sentado una base de acero para su felicidad, siempre recordando que el ejemplo vale más que mil palabras.
Profesión y Propósito: Un Legado para los Hijos
En esta vida moderna, es innegable la necesidad de una buena preparación intelectual. Es justo que nuestros hijos tengan una profesión que les permita vivir dignamente. Observar con atención sus inclinaciones vocacionales es una tarea de amor. ¿Te imaginas dejar a un hijo o hija sin herramientas para la vida? ¡Sería un crimen grave! Todo ser humano necesita aprender un oficio o profesión para desenvolverse. Es parte de darles alas para que puedan volar por sí mismos.
El Rol Esencial de Nuestras Hijas en la Gnosis
Los tiempos actuales exigen que nuestras hijas reciban una preparación espiritual e intelectual sólida, quizás más que nunca. Madres, es su deber enseñar a sus hijas los Misterios del Sexo al cumplir los catorce años. Es su derecho y su destino marchar por el triple sendero de Verdad, Amor y castidad. Además, la mujer moderna debe tener una profesión que le dé independencia y propósito.
Padres y madres, comprendan que sus hijas también necesitan crecer espiritualmente y multiplicarse, pero siempre dentro del Matrimonio Perfecto. Y aquí un punto crucial: la prudencia. Es absurdo que las jóvenes anden solas con el novio en lugares públicos o privados antes del tiempo. Sin haber «matado el Ego animal», es muy fácil dejarse seducir y fracasar miserablemente. ¡Que siempre estén acompañadas por familiares! Los padres no deben estorbar el Matrimonio de sus hijas, pero, insisto, todo decentemente y con orden. Necesitamos reproducirnos con castidad y crecer espiritualmente. ¡Ese es el camino, el único, del verdadero Matrimonio Perfecto! En esencia, así es como logramos un verdadero Creced y Multiplicaos.